De donde venimos y hacia donde vamos
Este blog es el fruto de la reflexión realizada durante mi práctica docente y nace de la importancia que considero que tiene compartir la reflexión entre el profesorado. Comienzo este blog con ilusión, la última vez que realizé este tipo de ejercicio fué el último año de carrera, en las clases de dos de mis profesores en la escuela de magisterio de San Sebastián. Hasta entonces, jamás había conocido a ningún docente para el cual fuese importante que expresase como alumna lo que había pensado, aprendido, reflexionado y sentido a través de sus palabras. Gracias a las sesiones y forma de ver la educación que él y ella me transmitieron, mis conceptos dieron un giro de 360º.
Terminé magisterio con mucha ilusión y muchas ganas de poner en práctica todo lo aprendido, y ese mismo junio comenzé a trabajar en una escuela infantil de 0 a 3 años. Era una escuela pequeña y una compañera y yo trabajábamos a diario para ofrecer todo lo mejor a los niños y niñas. Aprendí muchísimo sobre la importancia que tiene un gesto, el contacto, unas caricias, un abrazo, una mirada de confianza y un sinfín de gestos. Gestos que adentrados en la rutina diaria, donde la presión y el estres forman parte de la vida cotidiana, a menudo pasan desapercividos. Mi objetivo es que de hoy en adelante no pasen desapercividos, pues durante los últimos años he tomado consciencia de la importancia que tienen esos momentos, la importancia del cuidado al alumnado, factor esencial en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje.
Tras dar varias vueltas y conocer la geografía cercana realizando sustituciones en las escuelas infantiles del País Vasco decidí volver a la universidad, acompañada de la motivación que mi hermana me brindó. El destino me ha devuelto al punto de partida, donde todo comenzó: La universidad de Magisterio, esta vez para investigar y adentrarme un poco más en el magnífico mundo de la educación. Al volver a entrar en la facultad sentí una emoción y sensación fascinante y al volver a hablar con mis docentes y comentarles sobre mi idea de investigación, sentí que nada había cambiado, seguian siendo los de siempre y su esencia como docentes seguía más viva que nunca, lo cual me alegró muchísimo.
"A veces un docente con sus palabras consigue tocar una tecla que activa un sentimiento
que nosotras y nosotros mismos desconocíamos de su existencia, y de eso trata la educación
de activar sentimientos. Un aprendizaje que despierta un sentimiento, deja huella".

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